A bote pronto nos han venido a la memoria las imágenes de aquella divertida comedia británica titulada Las chicas del calendario, protagonizada por Helen Mirren y Julie Walters, donde un grupo de mujeres de un pueblecito de Yorkshire Dales, norte de Inglaterra, deciden romper con las aburridas tareas que se realizan en el Instituto Local de la Mujer. El motivo, recaudar fondos para la lucha contra la leucemia a raíz de la muerte de la pareja de una de las protagonistas. Publicar un calendario con doce desnudos femeninos, uno por mes, donde las modelos serán ellas mismas. El escándalo está servido. En el film no pueden faltar las escenas típicas de la vida cotidiana británica y, entre ellas, como no, la de la toma del té acompañado con bizcochos o galletas de distintos tipos.
¡Ay! qué sería de la vida sin el té de las 5. Pues bien, así como España y Portugal se enriquecieron gracias a las Américas, el resto de países europeos hicieron lo propio gracias al impresionante potencial económico que encontraron en territorios como la India y China. Con este fin nació a finales del siglo XVI la Compañía Inglesa de las Indias Orientales, origen de lo que dos siglos más tarde será el Imperio británico. Al ejemplo inglés pronto le siguió el holandés y el francés con la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales y la Compañía Francesa de las Indias Orientales. El mundo se “globalizó” y, gracias a ese lucrativo comercio llegaron a Europa productos como el algodón, las sedas, especias y el TÉ, mucho té. Pero también porcelanas, muebles y jarrones lacados de China. Se desató una fiebre irrefrenable por todo lo oriental, hecho que llegará a su mayor apogeo a lo largo del siglo XIX y parte de la primera mitad del siglo XX. Desde mediados del siglo XVII, y debido a esas influencias orientales, los artesanos europeos se lanzarán a la producción de lo que será denominado “chinoiserie”, que no es más que la elaboración de productos que siguen los patrones típicos del estilo chino. Por ejemplo, una cerámica tan popular como la de Delf acogió los colores blancos y azules propios de la dinastía Ming.
En el marco de este interesante legado podríamos situar la mesita auxiliar vintage que os traemos hoy, una “cucada” fabricada en madera lacada y decorada con atractivos motivos florales, así como con las típicas aves tan características de estos muebles. Ideal para colocarla en cualquier rincón de tu hogar a fin de “romper” la estética moderna o rural, aportando calidez, historia y alma y proveer de un momento atemporal a tu estancia.
Un saludo.









