Entre los años 20 y 50 del siglo pasado, funcionalidad y diseño se fusionaron en la fabricación de muebles de oficina que fueran resistentes al paso del tiempo. Quién no ha escuchado contar historias de algún familiar de la época que utilizó estas fantásticas piezas a lo largo de su vida laboral. En España era el mobiliario habitual en organismos oficiales: el bureau de tambor que quedaba cerrado de forma hermética gracias a su característica persiana, confortables sillas y sillones, archivadores, etc. Fabricados en roble u otras maderas su uso se extendió por toda Europa y Estados Unidos de América. Hoy encontrar piezas de dicho periodo no resulta difícil, lo que sí es complicado es conseguirlas en buen estado.
Es el caso de este fantástico sillón de despacho de castaño de estilo americano. Perfectamente restaurado, quien lo adquiera incorporará a su entorno un pedazo de historia contemporánea.


