Tal vez sea debido a su simplicidad, o a su relativa imperfección. Aquella que lo dota de una belleza especial. La nacida justo en el vértice donde el presente se reencuentra con el paso del tiempo. Una pieza que bien podríamos enmarcar dentro de los parámetros de ese estilo “shabby chic” pues se trata de un objeto “desahuciado” que ha sido reciclado. Rescatado del olvido. Creado para que alguien se dedicara a “convertir colinas en montañas” y que ha terminado siendo transformado en una elegante pieza de iluminación destinada a crear un ambiente cálido, acogedor, en cualquier espacio del hogar. Un decadente trípode topográfico ahora dedicado a sustentar un confortable punto de luz. Restaurado desde el cariño y el respeto que guardamos a todas las piezas que nos salen al paso. Investido con un agradable aspecto vintage, personalizará el espacio dónde sea colocado. Rústico, moderno, acogedor, atrevido. Contemporáneo.
“Ego sum lux mundi”










